Horacio Duarte Olivares, secretario general de Gobierno del Estado de México, debe poner a trabajar de inmediato a su área administrativa, pues hasta esta columna han llegado señalamientos de presunta corrupción en sus coordinaciones y direcciones generales que van desde venta de plazas, pago de compensaciones extraordinarias para personal que ni siquiera se presenta a laborar, firma de facturas por reparaciones inexistentes a vehículos oficiales y uso discrecional de gasolina y peajes, entre otras monadas.

El funcionario que desde hoy pudiera ser la carta más fuerte de su partido en la carrera por la gubernatura en 2029, está obligado a consolidar no solo su liderazgo y trabajo en la entidad, incuestionables por cierto, si no también los principios que un día sí y el otro también pregona el gobierno estatal.

Aquí cabe una pregunta: ¿Qué tendrán en Morena que muy pocos saben conformar equipos de trabajo con gente capacitada, experimentada y con vocación de servicio?

EN TLALNEPANTLA, las cosas parecen complicársele a Raciel Pérez Cruz. En días recientes, dos manifestaciones con bloqueos a vialidades primarias ocurrieron por la falta de oficio político y torpeza de algunos de sus subordinados.

Primero, vecinos de Lomas Bulevares protestaron por la supuesta construcción de bodegas en un predio que, dicen, estaba destinado para uso comercial desde el inicio de la construcción de su fraccionamiento.

Sin embargo, como en todos los casos, surgieron intereses ajenos y todo se complicó.

A ello hay que sumarle la mala actuación de la policía municipal que intentó con no muy buenas formas retirar el bloqueo que los inconformes mantuvieron un par de horas en la lateral del periférico.

Los colonos están divididos, unos exigen que el Ayuntamiento clausure la obras definitivamente y otros buscan que se presenten los documentos para conocer en qué administración municipal se cambió el uso del suelo, ya que el predio en cuestión es de un particular.

Para colmo, seguramente a sugerencia de uno de sus tantos super asesores, se avivó más el fuego al distribuirse un comunicado casa por casa en el que se culpa a la administración de la gobernadora Delfina Gómez Álvarez de semejante entuerto y a los vecinos de simpatizar con fuerzas políticas contrarias al gobierno municipal. Todo mal, pues.

Luego, protestaron supuestos usuarios de los centros de rehabilitación de Alcoholicos Anónimos, quienes al no recibir respuesta de la Fiscalía del Estado por los operativos que derivan en el cierre de estos espacios bloquearon el periférico.

Al siguiente día, hicieron lo propio en avenida Sor Juana y luego en el cruce de Mario Colín y Gustavo Baz.

Usando a niños y mujeres como escudo, unas veinte personas cerraron los carriles centrales de la primera avenida, lo que molestó a conductores, quienes al reclamar fueron agredidos. Por estos hechos, la policía municipal detuvo a siete personas, para finalmente reabrir la circulación.

Pero hay más. Otro asunto que seguramente generará movilización social es el que tiene que ver con presuntos cobros indebidos por el uso de vía pública para la instalación de la feria por la celebración de Semana Santa en el pueblo de San Juan Ixtacala.

Hasta nosotros llegó una copia del escrito que autoridades auxiliares dirigieron al alcalde Raciel y entregaron directamente en su oficina para denunciar el hecho.

Nuevamente, se culpa al personal de la Unidad de la tristemente célebre Verificación Administrativa Municipal (UVAMUN) de los supuestos abusos, creación de su gobierno precisamente para acabar con la corrupción de inspectores y notificadores. Ajá.

Mientras tanto, en ATIZAPÁN DE ZARAGOZA, la carrera por la sucesión de la alcaldía se ha convertido en una verdadera vacilada.

Encuestas van y vienen y las mediciones no podrían estar más alejadas de la realidad, salvo para quienes las contratan.

Una edil iracunda, un exalcalde y ahora chef repudiado, un cuestionado empresario, un legislador obligado y hasta un líder político sin arraigo se la disputan.

Ninguno entiende que a los electores en la tierra de López Mateos poco les importa quién sucederá a Pedro Rodríguez Villegas, pues lo que en verdad les preocupa es tener mejor movilidad, mayor seguridad y menos corrupción al interior de las oficinas de la administración municipal.

Por el rumbo de NAUCALPAN sorprendió a más de uno el anuncio sobre la detención y encarcelamiento de dos mandos de la seguridad pública local en la administración de la panista Angélica Moya Marín.

Qué bueno que el alcalde Isaac Montoya ha puesto seriedad en el tema del combate a la corrupción, pero también deberá hacer lo propio con varios de los actuales responsables de velar por la integridad de los naucalpenses, porque vaya que también donde gobierna la esperanza hace aire.

Joder!